
La gobernadora Maru Campos aseguró que Chihuahua y la libertad no se entregarán, mencionó que el estado es de los chihuahuenses y que “se aguanten” aquellos que quieren verlo bajo otras siglas partidistas.
“El Estado no se entrega. No se entrega la honrosa dignidad de nuestra gente. No se entrega la libertad que tanto ha costado construir. No se entrega el futuro de nuestras familias”, afirmó Campos ante un auditorio que respondió con aplausos en el Centro de Convenciones.
La mandataria trazó una línea entre dos modelos de ejercer el poder. “Chihuahua sabe distinguir entre quien construye y quien controla. Entre quien sirve y quien domina. Aquí sabemos reconocer al lobo con piel de cordero”, dijo, en una advertencia que en el contexto político nacional difícilmente puede leerse fuera del pulso que mantiene la oposición con la administración de Claudia Sheinbaum.
Campos alertó sobre lo que llamó la banalización del mal: el peligro de normalizar la irresponsabilidad, administrar el dolor en lugar de resolverlo y confundir la obediencia con el progreso. “Hay épocas en las que el mayor peligro no es el mal que irrumpe con estruendo. Es el mal que se normaliza”, señaló.
Frente a ese escenario, la gobernadora rechazó tanto el rencor como el victimismo como herramientas políticas. “El rencor —ni con España, Estados Unidos o los neoliberales— no nos va a llevar a ningún lado. Lo que siempre nos ha sacado adelante es la esperanza, la visión y nuestro amor por esta tierra”, afirmó.
“Chihuahua es de los chihuahuenses —y que se aguanten— porque a este gobierno todavía le falta lo mejor. Hoy Chihuahua tiene gobierno. Y tiene gobernadora para enfrentar lo que venga.”






