América Central está experimentando un aumento en los flujos de dinero provenientes de trabajadores migrantes en Estados Unidos, que están asustados por las amenazas de Donald Trump de deportar a millones de ellos.

Las remesas a Guatemala, El Salvador y Honduras se han disparado desde que Trump asumió el cargo en enero.

El presidente del banco central de Guatemala, Álvaro González, señaló que el aumento probablemente se deba a que las personas migrantes envían dinero a sus familias en otros países, anticipando que podrían ser expulsados por las deportaciones masivas de Trump.

Una vez deportados, no pueden acceder fácilmente a sus cuentas bancarias ni vender activos que posean en Estados Unidos, explicó en respuesta a preguntas escritas.

¿Cuánto dinero han enviado los migrantes a Guatemala, Honduras y El Salvador por miedo a deportaciones?

Los migrantes guatemaltecos enviaron a sus hogares más de 2.000 millones de dólares en marzo, lo que representa hasta 19 por ciento más que el año anterior, la segunda cifra más alta registrada en un mes. El dinero se destina principalmente a cuentas de ahorro nacionales. Gran parte se ahorra en lugar de gastarse en consumo y construcción, que son los usos típicos de las remesas, afirmó González.

Las remesas a la vecina Honduras aumentaron a 1.600 millones de dólares en los primeros dos meses del año, un 20 por ciento más que en el mismo período del año anterior. El banco central del país atribuyó el incremento en las remesas al endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y a las medidas preventivas y anticipatorias adoptadas por las personas migrantes, derivadas de la incertidumbre generada por la nueva administración del presidente Trump.

En tanto, las remesas a El Salvador, por su parte, crecieron un 14 por ciento a 1.400 millones de dólares durante los dos primeros meses del año.

Las remesas son una importante fuente de divisas para Centroamérica y representan aproximadamente una quinta parte del producto interno bruto de cada uno de los tres países. Según encuestas gubernamentales, la mayoría de los migrantes centroamericanos en Estados Unidos trabajan en la agricultura, la restauración y la construcción.

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